Cuatro preguntas para entender qué nos genera un beso

Salud 17 de agosto de 2019 Por
La importancia de conectar nuestros labios con los de otra persona. Qué genera este acto, de dónde viene y qué nos pasa cuando vemos a otros hacerlo.
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1 / 2 - El beso entre Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en el clásico de 1942, Casablanca

El 13 de abril de 2013, Ekkachai y Laksana Tiranarat rompieron el récord del beso más largo de la historia. Durante una competencia, mantuvieron sus labios pegados por 58 horas, 35 minutos y 58 segundos. Desde entonces, cada año, para ese fecha, se celebra el Día internacional del beso.

En el plazo de casi dos días y medio, la pareja mantuvo una de las prácticas más llamativas del comportamiento humano. Objeto de diversos estudios, el beso ha captado la atención de diferentes investigadores en todo el mundo. El rol social que cumple, la revolución química que desata y lo que nos provoca en el resto del cuerpo, son solo algunos de los temas que lo vuelven interesante.

En diálogo con la web de Radio Mitre, Florencia Alifano, psicóloga e investigadora científica de la Fundación INECO – INCyT, compartió su mirada sobre algunas de estas inquietudes.

Alifano contó qué sucede en nuestro organismo cuando nos besamos y qué pasa cuando vemos a otros besarse. Además, explicó el vínculo que une al beso con la supervivencia de la especie y el papel que cumplen los sentidos durante la unión de dos bocas.

¿Qué ocurre en el organismo cuando nos besamos?
Alifano: “Cuando nos besamos se liberan todas aquellas sustancias que están vinculadas al placer.

Es interesante que las áreas del cerebro que liberan dopamina y que se activan cuando uno está enamorado son las mismas áreas que se activan ante el consumo de sustancias tales como el alcohol, el tabaco y algunas drogas muy adictivas.

Alifano: “La dopamina es un neurotransmisor que actúa en el cerebro diseminando la sensación de ansiedad”.
Es así que, cuando popularmente se dice que estar enamorado es como una droga, no se tiene que interpretar solo como una metáfora o figura poética. Sino, como una situación bastante real. Los besos son tan importantes para los enamorados porque es un momento en que se liberan grandes cantidades de esta sustancia en nuestro cerebro y quedan así asociados con situaciones muy placenteras.

Además, durante un beso, las pulsaciones cardíacas suben de 60 hasta 130 por minuto. Se libera adrenalina y baja el nivel de colesterol. Por otro lado, al intercambiarse bacterias, se refuerza el sistema inmunológico y se estimulan al menos 34 músculos de la cara.

¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando vemos a otras personas besarse?
Alifano: Cuando observamos acciones, hay una “resonancia” en nuestro sistema motor de las acciones que vemos. Es decir, se produce en cierta medida una activación de las áreas que están asociadas a ese movimiento. Algo similar sucede con las situaciones afectivas. Estas pueden producir la activación de sensaciones corporales asociadas a emociones.

Un caso muy particular es el de la respuesta empática. Cuando observamos una situación que nos genera mucha empatía a partir del sufrimiento de alguien, podemos sentir “físicamente” un dolor o angustia por lo que observamos. En ese sentido, ver besarse a dos personas puede generar distintos efectos en el observador dependiendo de las circunstancias en que se da el beso y en que se observa.

Puede generar una simple resonancia motora, dado que lo que se está observando es una actividad motriz, e incluso, despertar emociones dependiendo de quiénes son los que se están besando y en qué circunstancia. Por ejemplo, una situación de beso puede generar enojo si el/la que se está besando es una ex pareja, o generar ternura y sentimientos positivos cuando vemos besarse a una pareja de ancianos.

¿Por qué, para qué nos besamos?
Alifano: El beso es un comportamiento resultado de la evolución. Cuando besamos, hacemos un movimiento con la boca muy similar al que hacíamos cuando éramos amamantados por nuestra madre, una de las actividades que más placer genera en el cerebro humano.

Investigaciones anteriores demostraron que besar eleva los niveles de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina y provoca un incremento de la oxitocina, también conocida como “la hormona del amor”, la cual refuerza el lazo entre las parejas.

Algunos científicos consideran que el primer objetivo del beso en la boca es el de elegir la pareja apropiada. Otros, que besar a la pareja en la boca, sentir su aliento y saliva, es una forma de testearlo, de recoger información (química y biológica) sobre él o ella; establecer un lazo sólido. Además, que tiene por función lograr el estado de excitación que precede a una relación sexual.

Básicamente, nos besamos para mantener la especie.

¿Cómo intervienen los demás sentidos al besarnos?
 Alifano: Cuando nos besamos se combinan tres de nuestros sentidos: el tacto, el gusto y el olfato. Cada uno, produce reacciones químicas y emocionales fuertes. Por ejemplo, la cercanía de un beso nos permite usar el sentido del olfato, que puede darnos más información sobre el ADN de otra persona.

Según expertos, si la atracción física es intensa y profunda, la cantidad de procesos químicos que se activan pueden ser una auténtica revolución para el organismo. Cuando besamos, vemos, olemos, sentimos al otro. Su saliva tiene torrentes de hormonas que constituyen una señal de su personalidad. En varias ocasiones algunos biólogos llegaron a compararlo con la sensación de sobredosis que ofrecen ciertas drogas.

¿Lo sabías?
– Los labios son la zona erógena más expuesta del ser humano. Tienen 100 veces más sensibilidad que nuestros dedos.

– En un beso de 10 segundos se transfieren 80 millones de bacterias.

Diario Estación Carbo

Medio de Comunicación Digital de Enrique Carbo

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