Hace 25 años, Vélez llegaba a lo más alto de América

Deportes 31 de agosto de 2019 Por
Los dirigidos por Carlos Bianchi derrotaron al San Pablo en el mismísimo estadio Morumbí, un 31 de agosto de 1994, en lo que fue la consagración para los de Liniers.

Cuando Roberto “Tito” Pompei apoyó la pelota sobre el punto penal del Morumbí, la noche del 31 de agosto de 1994, el silencio más aterrador se instaló en el estadio del San Pablo y anticipó lo que estaba por suceder: Vélez Sársfield, modesto club de un barrio porteño, le arrebataba el tricampeonato de América al equipo más poderoso de la época para levantar su primer trofeo continental.

“Realmente me sorprendió aquel silencio. Eran 100.000 personas mudas, quietas, como en una foto. El estadio repleto esperaba saber si esa chapita que ya le habían puesto a la Copa con los años '92, 93' y '94 quedaba en la nada. Y así fue”, recordó Pompei en diálogo con Télam.

“Desde el mismo día del sorteo, la pregunta era: ¿en qué partido se queda afuera Vélez? Nos tocó el grupo de la muerte, con Cruzeiro, Palmeiras y Boca. Nosotros éramos punteros acá, pero los diarios insistían con que nos quedaríamos afuera ante el primer soplido. En el vestuario nos prometimos que eso no iba a pasar”, contó a Télam José “Pepe” Basualdo, uno de los referentes.

Las concentraciones marcaban el equilibrio entre la disciplina del entrenador Carlos Bianchi, la autoridad de los referentes y las picardías de los más jóvenes, casi la mitad del equipo surgido de las divisiones inferiores del club.

Trotta, Sotomayor y Zandoná conformaban el grupo de los futbolistas más serios; Almandoz, Bassedas, Marcelo Gómez, Cardozo, Pompei, Flores y Asad, entre otros, integraban el de los novatos; Chilavert, con su fuerte personalidad, solía juntarse con los utileros y se movía solo dentro del grupo; y Basualdo, experimentado y referente, era el nexo entre todos.

“En las comidas sólo se podía tomar agua o soda. Pero como nos hicimos amigos del mozo, con Asad le pedimos que en la botella nos pusiera gaseosa. Hasta que un día Bianchi agarró el vaso del 'Turco' y le dijo: 'Le tomo un poquito de agua, Omar'. Cuando probó, empezó a gritar, nos comimos un reto bárbaro y el mozo, también”, relató con una sonrisa el 'Turu' José Flores.

Con algunos resultados sorpresivos, como un empate con Cruzeiro en Brasil o un triunfo sobre la hora en la Bombonera, Vélez terminó primero en el grupo y avanzó a los octavos de final, donde el rival fue Defensor Sporting, campeón uruguayo, al que eliminó por penales luego de sendos empates (1-1 como visitante y 0-0 en Liniers).

El cruce con Minervén, en cuartos de final, fue quizás el único que evadió la pregunta ya clásica: ¿en qué partido se queda afuera Vélez? Un 0-0 en Venezuela y un 2-0 de local sellaron el pasaje a semifinales, donde Junior de Barranquilla, campeón colombiano con figuras como “El Pibe” Valderrama, asomaba como favorito.

“Esta vez sí parecía el final. El 'Turu' erró el quinto penal y Junior tenía la chance de eliminarnos. Miraba el banco y pensaba en la tristeza que sería caminar hasta el túnel con la derrota. ¡Qué lejos quedaba ese túnel! Pero Chilavert nos regaló otro milagro, atajó el siguiente, metí el sexto y avanzamos a la final”, rememora Basualdo sobre aquella definición en Liniers.

San Pablo, dirigido por Telé Santana, bicampeón de América y del mundo, era el último escollo y se presentaba como insuperable. Pero Vélez lo vulneró 1-0 como local y aguantó el 0-1 en el Morumbí hasta los penales. Chilavert, otra vez héroe, le atajó su remate a Palinha y Pompei quedó cara a cara con la gloria.

“Estábamos concentrados antes del primer partido y Carlos se acercó para decirme que me quedaba afuera de la lista. 'Pero no se caiga porque usted va a ser importante en esta Copa', me aclaró. No sé cómo, pero todo lo que nos decía Bianchi se cumplía, tenía esa convicción que nos hacía creer. ¡Y terminé pateando el último penal!”, concluyó Pompei.

Asad durmió abrazado a la copa en el aeropuerto, algunos de los 2.500 hinchas que acompañaron al equipo durmieron en hoteles alojamiento porque no tenían lugar en San Pablo, Bianchi habló de “no dormirse” porque “más importante que llegar, es mantenerse”. En Liniers, nadie durmió aquella noche inolvidable, hace exactamente 25 años.

Diario Estación Carbo

Medio de Comunicación Digital de Enrique Carbo

Te puede interesar

Boletín de noticias

Image

Te puede interesar